De tanto repetirse podría decirse que ya no es noticia. El ataque al gobierno anterior no corresponde a ningún afán de transparencia. Al contrario, lo emprenden los mayores corruptos de la historia argentina. Responde a una persecución política fascista.

En sintonía, Clarín y Macri en la misma agenda. Cómo no, si así llegó a presidente.

No dicen nada de las pruebas fotográficas de la coima a Bossio por el nuevo megacanje, hacen especulaciones inverosímiles sobre el gobierno anterior y construyen odio en la población.

La tapa de Clarín de hoy, 17 de marzo (en imagen que ilustra la nota), es explícita: con lo mismo que persiguen al kirchnerismo, persiguen a Lula y a Dilma en Brasil. Es claro, la disidencia es política. Si a esos líderes los pudieran comprar ¿cuánto hubieran demorado en dedicarle loas? ¿Cuántos presidentes fueron comprados por estos poderes en nuestra historia? ¿En la de todos los países de América Latina?

La corrupción es la excusa de la derecha para los nuevos golpes y el nuevo terrorismo de estado. Lo que ayer hacían con grupos de tareas y militares hoy lo hacen con jueces corruptos y medios hegemónicos, políticamente son una continuidad.

Doña Rosa

En confabulación con Clarín, Macri se disfraza de Doña Rosa, hace una actuación simulando ser “una persona común”, entonces, “se indigna”; el menos común de los presidentes que tuvo Argentina en toda su historia “siente lo mismo que la mayoría de los argentinos”, conforme al personaje que actúa.

Mirá; Macri “siente bronca, hartazgo e impotencia” ¡Por la corrupción! ¡El más procesado de los presidentes argentinos!

Si le causa bronca, hartazgo e impotencia, digámosle que ahorre males al país y renuncie. Por la transición, está Pinedo, a quien eligieron ellos y con el que nos fue mejor a la mayoría de los argentinos.

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