Pasadas las elecciones el Banco Central sube la tasa, enfría la economía. Comienza el ciclo del ajuste. Transferencia de ingresos de los que menos tienen a la oligarquía.

Con la inflación aún fuera de control, el gobierno, a través del Banco Central (que dicen que es autónomo pero no lo es), aumentó fuerte la tasa de interés a 27,75% anual. El impacto de la medida en la economía es de reducir el crecimiento, siendo que recién se está recuperando el nivel de 2015 con mayor desempleo.

La pregunta clave es qué pasa con el dólar. Si hay devaluación, la inflación se dispara. Si no, el gobierno enfrenta problemas políticos entre sus aliados. El pueblo mira ñata contra el vidrio. La única certeza es que el camino promete concentración de la riqueza.

La noticia en Ambito Financiero

El BCRA subió fuerte la tasa de referencia a 27,75%

ANTICIPAN AJUSTES EN LOS RENDIMIENTOS DE LAS LEBAC CORTAS

Se encarecerá el crédito (que venía volando). Intentan dominar a la inflación núcleo. Culpan al “naftazo”. ¿Lo sentirá el dólar? 

JORGE G. HERRERA

Casi de manual ayer el Banco Central decidió elevar la tasa de política monetaria 150 puntos, a 27,75%. Siguiendo el ejemplo de la Fed, que históricamente nunca decidió un cambio de política monetaria antes de una elección, el BCRA dejó pasar las legislativas y ayer ante la evidencia inflacionaria sucumbió frente a la presión del mercado que “exigía” más tasa. De esta manera aspira, valga la redundancia, a ir cerrando la “brecha de credibilidad” que el propio titular del BCRA, Federico Sturzenegger, reconoció la semana pasada. Es, sin duda, el funcionario, sobre todo del equipo económico, que goza de la mayor confianza del presidente Macri. Pero como en las finanzas, algún día el crédito se acaba. Por ello jugó fuerte ayer al ajustar la tasa del centro del corredor de pases a 7 días en nada menos que 150 puntos. Vale recordar que la tasa corta de la última licitación de Lebac se ubicó en 26,50% y la más larga, en 27,35%. De modo que hoy el mercado secundario debería experimentar un ajuste frente a la nueva realidad. De lo contrario, los bancos se pasarían de Lebac a Pases. No sólo se trata de la primera movida planeada tras las elecciones, ya que se vienen más y los bancos lo saben (fueron ya advertidos desde Reconquista 266), sino que además refleja nuevamente cierta descoordinación y mayor preocupación por el devenir inflacionario. Descoordinación, porque el BCRA se justifica culpando al nuevo aumento de los combustibles, “mayor al esperado”. Y preocupación, porque al presentar el IPOM le resto importancia al dato de inflación de septiembre (por ello algunos economistas como los del Banco Itaú calificaron la decisión de ayer como “inesperada”). “Sturzenegger argumentó que el proceso de desinflación se mantiene en el buen camino, aunque no al ritmo al que apunta la autoridad monetaria”, destacaron en una nota a clientes. “Contrariamente a la suba anterior de abril (también 150 puntos), el BCRA no indicó claramente si la mudanza es única o no, aunque la magnitud sugiere que es improbable aumentos adicionales a muy corto plazo”.

Lo cierto es que la mentada “política contractiva” del BCRA ya acumula al miércoles pasado una expansión de base de más de $92.000 millones en 2017 (un día antes de las elecciones la redujo a $71.000 millones vía Pases). Donde casi $220.000 millones corresponden a las compras de dólares al Tesoro más $110.000 millones de asistencia. La contracara, la absorción vía Lebac de $242.000 millones más $20.000 millones vía Pases.

A continuación, lo más relevante del informe de Política Monetaria.

El 12 de octubre se conoció el dato del IPC-N de septiembre (1,9% nivel general; 1,6% la núcleo y la interanual se elevó al 23,8%). 

En las últimas dos semanas se conocieron los datos de inflación de septiembre de Mayoristas (entre 1% y 1,1%; y entre 15,4% y 16,3% interanual) y el Costo de la Construcción (1% mensual y 32,2% interanual, cifra influida por el hecho de que los aumentos salariales en 2017 fueron en julio mientras que en 2016 tuvieron lugar en octubre). 

En reiteradas ocasiones el BCRA ha indicado que una mejor medida para evaluar el desarrollo de la inflación es la núcleo. En lo que va del año, ésta ha mostrado una leve tendencia decreciente, ubicándose en 1,6% promedio mensual durante el último trimestre. Sin embargo, el BCRA busca una desaceleración más pronunciada. Los indicadores de alta frecuencia monitoreados por el BCRA muestran una menor inflación en las últimas semanas, que impactaría en forma más plena en el registro de noviembre. 

Por otra parte, se conoció anteayer un aumento en el precio de los combustibles superior al esperado, lo cual requiere que el BCRA induzca al resto de los precios a aumentar a un ritmo menor para compensar dicho efecto. 

Dados los shocks recientes, y la insuficiente velocidad de la desinflación, el BCRA concluyó que se requiere un sesgo más contractivo de su política. Con toda la información disponible, el BCRA decidió aumentar en 150 puntos básicos su tasa de política monetaria, el centro del corredor de pases a 7 días, a 27,75%. 

El Banco Central seguirá manteniendo un claro sesgo antiinflacionario hasta que la inflación núcleo quiebre los valores registrados desde mayo y el proceso de desinflación converja hacia el objetivo de una inflación de 10% ± 2% para 2018.

Fuente: Ambito Financiero. Link. Imagen: www.infocarlospaz.com.

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