Top Gay en la RAF Debate Mendoza 17/07/2025 INTERNACIONAL Como delegado de la Royal Air Force británica, LA. Petri modela con aviones que no sirven para proteger nuestras Malvinas. Compra de F-16 bajo condiciones británicas reaviva tensiones por Malvinas y genera malestar en las Fuerzas Armadas La limitación operativa de los aviones adquiridos a Dinamarca por pedido del Reino Unido, sumada al giro diplomático del Gobierno en el reclamo de soberanía, agita críticas internas y cuestionamientos sobre la política de defensa nacional. El malestar entre las filas militares volvió a encenderse tras conocerse que los 24 aviones F-16 que el Gobierno argentino compró a Dinamarca vendrán con limitaciones impuestas por el Reino Unido, en especial la reducción del alcance de sus radares, supuestamente para “no representar una amenaza” para las fuerzas británicas en las Islas Malvinas. La decisión, avalada por el ministro de Defensa, Luis Petri, expuso un nuevo foco de tensión entre la Casa Rosada y sectores tradicionalmente ligados a la defensa nacional, incluyendo figuras cercanas a la vicepresidenta Victoria Villarruel. Según trascendidos, el radar de tiro de las aeronaves estará restringido a un radio de 60 millas, lo que las haría inoperantes ante cualquier intento de aproximación a las islas ocupadas, donde el Reino Unido dispone de armamento con alcance superior a las 200 millas. La compra, además de contradictoria con la retórica de “austeridad” del gobierno de Javier Milei, representa —según voces castrenses— una cesión explícita de soberanía técnica ante intereses extranjeros. “Estos aviones no tienen piezas británicas, pero igual se aceptaron las condiciones de un miembro de la OTAN. Es una entrega disfrazada de modernización”, criticó un alto oficial en reserva. Petri, por su parte, defendió la adquisición argumentando que permitirá “modernizar la Fuerza Aérea” y aseguró que la empresa danesa Terma Global brindará mejoras sustanciales en los sistemas electrónicos. Pero los cuestionamientos no cesan: se cuestiona que la compra fue pactada sin una hipótesis de conflicto clara, y se advierte que la subordinación operativa a requerimientos de otra potencia mina cualquier estrategia defensiva real. La medida también coincide con otros gestos diplomáticos del Ejecutivo que generaron rechazo, como el abandono del reclamo por la soberanía de Malvinas en foros internacionales y la aceptación tácita del “derecho a la autodeterminación” de los isleños. Para muchos analistas, el Gobierno prioriza su alineamiento geopolítico con potencias anglosajonas por encima de los intereses históricos de la Nación. El episodio deja a la vista una grieta dentro del oficialismo entre el ala internacionalista del presidente Milei —obsesionado con su figura global— y una base militar e ideológica que ve con recelo el abandono de valores ligados a la defensa nacional. En tiempos de ajuste brutal y con un Estado replegado de funciones esenciales, el debate por la soberanía vuelve a ocupar un lugar incómodo, pero inevitable. Fuente: Primereando. Link. Imagen: La Nación. Hacer Comentario Cancelar RespuestaSu dirección de correo electrónico no será publicada.ComentarioNombre* Email* Sitio Web Guarda mi nombre, correo electrónico y web en este navegador para la próxima vez que comente. Current ye@r * Leave this field empty Δ