El golpista con apoyo de Trump no recibirá beneficios de reducciones de pena que le otorgó la casta política brasileña. Lula vetó la ley que minimizaba las penas por la intentona sediciosa de 2023.

Lula veta la amnistía para los bolsonaristas y entra en guerra con el Congreso

El líder brasileño también convocó una marcha y aumenta la tensión con la Cámara de Diputados que preside Hugo Motta. Preocupación en su entono por el riesgo a un desgaste en el año electoral.

Por Augusto Taglioni

Lula decidió vetar el proyecto que aprobado por el Congreso que le baja la pena a los condenados por el intento de golpe de estado de enero de 2023 y podría beneficiar a Jair Bolsonaro. 

En el Partido de los Trabajadores consideran que este año es bisagra para el proyecto político que lidera Lula en Brasil. Fuente del partido remarcan que no juega solamente la posibilidad de la reelección sino también las chances de darle un golpe al bolsonarismo para dejarlo herido de muerte. 

«Nosotros siempre dijimos que lo más importante no era derrotar a Bolsonaro sino también al bolsonarismo y advertimos que la ultraderecha seguiría movilizada después de la elección», afirma un importante dirigente del PT.

Por eso, algunas tensiones del año que comienza empiezan a preocupar. Una de ella, a la vista de todos, es el operativo militar de Estados Unidos que sacó a Nicolás Maduro del poder y de la que Brasil no pudo intermediar. 

Como reveló en exclusivo LPO, Lula no quiere quedar pegado a Maduro y evita un choque frontal con Trump. El presidente de Brasil logró construir una buena relación con el líder republicano, corrió a Washington de la defensa a Jair Bolsonaro y hasta consiguió que le reduzcan algunos de los aranceles impuestos en agosto. 

Pero hay un tema más subterráneo que también genera preocupación y está relacionado con la relación con Hugo Motta, el presidente de la Cámara de Diputados que dio luz verde a este proyecto que Lula decidió vetar. 

Lula tiene una relación tirante con Motta que está por cumplir un año en el cargo y reemplazó a Arthur Lira, un viejo dirigente de derecha que aliado de Bolsonaro pero tuvo una relación más fluida con Lula. 

Motta pretende liderar nuevos espacios de la derecha y esa ambición lo hace confrontar con el Partido de los Trabajadores. Pero para Lula la amnistía es una línea roja que no está dispuesto a ceder y en esa cruzada tiene a la Corte Suprema de Justicia como aliada. 

El cálculo político que hacen en el gobierno es que hay muchas chances que el bolsonarismo vaya dividido de la derecha tradicional y eso puede hacer más sencilla la elección. En paralelo, Lula viene trabajando para sostener la unidad de su alianza de gobierno y sumar a fuerzas de centro que le puedan dan fortaleza en el Congreso mientras busca suma diputados y senadores puros que le garanticen lealtad. 

Un presidencialismo de coalición como el de Brasil, la Cámara de Diputados es clave porque tienen la llave para la aprobación de leyes claves y el presupuesto o puede abrir o cajonear un proceso de juicio político. 

Por eso, en un momento donde han normalizado y mejorado hasta la relación con Donald Trump, una pelea con el líder del Congreso puede ser problemática. 

En el Senado la situación también está tensa pero porque su presidente, David Alcolumbre, está en coordinación con el ex presidente Rodrigo Pacheco que presionar para ser nombrado como juez de la Corte Suprema, algo que Lula no está concediendo. 

Fuente: La Política Online. Link. Imagen: CLACSO.

Sobre El Autor

Hacer Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.